La barbarie que silenció las voces que gritaban en contra de la desidia
política
El 25 de septiembre millares de
ciudadanos se agrupaban alrededor del Congreso de los Diputados con un objetivo
claro, mostrar su descontento al poder político. La movilización, promovida por
las organizaciones «Coordinadora #25S» y «Plataforma ¡En pie!», se saldó un
gran número de heridos. Hecho que ensombrecería, sin lugar a dudas, el
verdadero motivo que condujo a las gentes a la calle.
Las razones que originaron este
movimiento de protesta fueron,
esencialmente y como se comentaba con anterioridad, la coyuntura del país y la
total desafección que la clase política está exhibiendo en sus postreras
intervenciones. No obstante, todos los gritos por la libertad que allí en las
inmediaciones del Congreso se podían claramente escuchar, fueron tornándose en
llantos provocados por una brutalidad policial desmedida que evidencia el
descontrol del statu quo.
Ese mismo día, se celebraba un pleno
que se desarrolló con total normalidad y al que solamente acudieron 50 de 350 diputados.
Dentro del hemiciclo se expusieron varios puntos de vistas provenientes de
miembros de distintos partidos. Despuntaron
negativamente las declaraciones de María Dolores de Cospedal (PP), que equiparóel movimiento ciudadano con el golpe de Estado del 23F.
De la lectura de estas
informaciones, se puede concluir que la meta estaba clara: hacer notar a las élites políticas el desarraigo que parte del pueblo español siente hacia ellos, por no representar los intereses de una sociedad que contempla día tras
día como la soga que se le ha puesto al cuello, se ciñe cada vez más y más. Con
todo, es innegable que un 45% de los votantes escogieron democráticamente a los
representantes que actualmente critican duramente, personalmente, con toda
razón. Si bien, este traspiés sirve para que la ciudadanía se conciencie y
entienda las elecciones como un proceso
de suma relevancia que tiene repercusión en todos los ámbitos. En resumidas
cuentas, permite hacer una lectura política exhaustiva.
Las cargas policiales desmedidas,
demuestran un retroceso en las actuaciones del cuerpo y de la falta de mesura
por parte del Ministerio de Interior, que obvia casi insultantemente los
trágicos sucesos que ensombrecieron el propósito inicial. Se hizo eco de la parte
más negativa, más bizarra, más castiza; cayendo en el olvido la iniciativa
pacífica que simplemente quería presentar una preocupación.
El seguimiento de la información
lo realicé a través de El País y La Sexta. El único punto que podría ser
reprochable en cuanto a la cobertura de los hechos efectuada por ambos medios,
sería la preferencia por escuchar y dar voz a los políticos, que realmente no
vivieron y en parte tampoco sufrieron en sus carnes la crueldad del momento, como sí lo hicieron los manifestantes.
bó, había un guión e unha serie de preguntas que nos facíamos e as que tiñan que responder.
ResponderEliminaren todo caso, é unha aportación. grazas